Misioneras Oblatas de María Inmaculada

 Misioneras Oblatas de María Inmaculada

Simplemente AMAR

Masha OMISoy Masha, Misionera Oblata de María Inmaculada y soy de Ucrania. Estoy destinada a la parroquia de Nuestra Señora de la Paz en el barrio de Pacifico, en Madrid. 

Descubrí mi vocación en una parroquia que llevaban los Misioneros Oblatos en Kiev. Disfrutaba mucho con ellos, porque pudieron crear allí un clima muy acogedor y de familia.

Por ello, para mi poder trabajar en una parroquia es una misión. La misión de crear un espíritu de hogar, donde los que se acerquen se sientan acogidos y encuentren su casa: la Iglesia. Es un sueño que creamos juntos trabajando en comunión: los sacerdotes diocesanos, las oblatas, otros religiosos y los laicos. Es una misión en la que intentamos darlo todo para que la gente conozca a Cristo cada vez más y se acerque a Él.
Recuerdo que cuando por primera vez entré en esta parroquia, estaba el Santísimo Sacramento expuesto. Después me dijeron que tenían exposición del Santísimo de lunes a sábado durante siete horas al día, esto me cautivó. Pensé: ¡cuánta sed tiene la gente de esta parroquia de encontrarse con Él, de estar con Él! Un año más tarde me dieron este regalo: me destinaron a la parroquia de Nuestra Señora de la Paz. 

El Señor está aquí.

Allí colaboro en Cáritas, en el equipo pastoral del colegio diocesano y también con el grupo Shalom (grupo de pastoral de infancia y juventud de la parroquia). Aprendo mucho trabajando de los sacerdotes, de los voluntarios y sobre todo de los jóvenes. Además aprendemos juntos a ser creativos en la misión, buscando nuevos caminos, haciendo todo lo posible para que todos sean uno en Él y confiando que la comunión es obra Suya. 

No siempre es fácil. A la vez que digo que esta misión es un gran regalo, reconozco que es una cruz, pero una cruz amada y acogida. Y en los momentos de dificultad en la misión, momentos que duelen, en los que me siento débil o herida, a veces recuerdo las palabras de beato José Gérard OMI: “la respuesta se halla en todas las páginas del Evangelio: amarlos a pesar de todo, amarlos siempre. Dios quiere que se haga el bien al hombre amándolo. El mundo será de quien más lo ame y se lo demuestre”. Y es una gran verdad, hay que intentar amar, amar sobre todo, amar y empezar de nuevo. Añadiría una cosa más a las palabras de José Gérard OMI: es necesario amar a la gente y dar gracias a Dios por este regalo que se me ha confiado.

Masha OMI