Transparentar el amor: la vocación misionera

juan bautistaEL TESTIMONIO DE JUAN.


El Evangelio según san Juan nos cuenta de los fariseos que enviaron a sus sacerdotes para preguntarle a Juan, el Bautista: "¿Quién eres?" , "¿Qué dices de ti mismo?" (Jn 1, 19-34)

Nos podemos preguntar: ¿Cómo era Juan que por lo que hacía, impactaba tanto a sus contemporáneos? ¿Por qué tantos acudían a él?

Es curioso que primero lo que responde es precisamente lo que no es: "Yo no soy el Mesías", ni Elías, ni ningún profeta. Juan es la voz que grita en el desierto y apunta a la Palabra. La voz está al servicio de la Palabra que es la verdad que nos construye y nos da la vida. La voz no se ve. Lo que nos llega es la Palabra. A Juan no se le ve. Siempre está apuntando a Cristo:

Es Cristo a quién busca tu corazón. Él es el Mesías que viene a salvarte. Él es el Emmanuel que viene a compartir contigo tu historia y tu vida.

En Juan podemos contemplar encarnadas las palabras que Jesús dirige a los que quieren seguirle: "El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo…"(Mc 8, 34) ; para transparentarle a Él, "Elegido de Dios"- esperanza de Israel y del todo el linaje humano.

 

LA VIDA DE MARÍA.


rosarioEsa misma transparencia la encontramos en María, la Madre de Jesús. Contemplando en este mes de octubre los misterios del rosario, podemos ver que en dónde ella se hace presente está indicando a Cristo: "Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra"(Lc 1,38); "haced lo que Él os diga"(Jn 2, 5); o en su renuncia a tenerle a su lado, para que quien cumpla la voluntad de Dios sea su hermano, su hermana, su madre. (cf. Mc 3, 34)

En los Evangelios poco se dice de la Virgen María y siempre aparece  en la sombra. La sombra sin embargo sólo es posible si existe la luz. María con su vida y vocación de la Madre de Dios, nos hace volver la mirada a la Luz que es Cristo. Cristo que vino a iluminar las tinieblas de tu corazón y el mío.

 

Necesariamente surge la pregunta: ¿Cómo vivo mi vocación?  ¿Mi vida apunta a Cristo?  ¿Qué digo de mi mismo? ¿A quién ve la gente y qué pregunta cuando me miran a mí?

La identidad misionera es transparentar a Cristo, "recibirle para darlo al mundo del que es única esperanza", como dicen nuestras Constituciones y Reglas (C. 10).