Misioneras Oblatas de María Inmaculada

 Misioneras Oblatas de María Inmaculada

Recordando momentos...

marreucos2015

“No olvidéis las grandes obras del Señor…”
El pasado viernes, 16 de octubre el grupo de jóvenes misioneros que participaron con nosotras en la misión en Marruecos, se reunió para recordar los momentos compartidos en verano, viendo la presentación de fotos preparada por uno de los participantes, Pascual David Fernández Ballestrin.  Traer a la memoria los momentos vividos y compartirlos nos lleva a una acción de gracias al Señor al poder reconocer Su mano poderosa en nuestras vidas y en la de los demás. Os invitamos a echarle un vistazo a las fotos y al testimonio de Esther y Pascual - la misión vista por los ojos de un matrimonio.

estherypasual"Pascual y yo comenzamos a preparar nuestro primer verano de casados y queríamos ponerlo al servicio de la Iglesia que tanto nos había dado. En nuestro camino habíamos conocido a las OMI y no dudamos en contactarlas para conocer su misión a Tánger. ¡Menuda “acogida” desde el minuto cero! Fuimos poco a poco preparándolo todo desde semana santa. Nuestra alegría se multiplicó exponencialmente cuando supimos que no íbamos solos: el Señor nos regalaba el don de la vida, y nuestra pequeña Emma comenzaría sus primeros días de vida desde el vientre materno como misionera también en Tánger. Esto nos hizo vivir, aun más si cabe, esta experiencia como verdadera familia misionera. Y eso fue exactamente lo que nos encontramos. Las oblatas, con sus cuidados y verdadera atención fraterna, crearon el ambiente perfecto para que 11 desconocidos, de 5 nacionalidades diferentes y realidades muy distintas, nos sintiéramos parte de algo más que una comunidad: éramos y nos sentíamos en familia.

Esther y colaboradores de la delegacionDurante dos semanas, apoyamos en la diócesis a un equipo pluridisciplinar, interreligioso y con múltiples nacionalidades que se desvivía por una realidad sangrante en el día de hoy: la migración.  Con la ambición de querer comprender esta realidad, nos topamos con la durísima realidad que no nos era desconocida: millones de africanos luchando por alcanzar una ficticia Europa de calles de oro vendida así por los medios de comunicación occidentales. Nos decían: Esther “¿has visto alguna telenovela europea donde se pase hambre? En mi país, Costa de Marfil, nunca vi a nadie que no pasara hambre”. Esto provocaba en Pascual y en mí una sensación de impotencia que quería invadir nuestros corazones, por querer hacer algo más, algo que cambiara éstas realidades. Sin embargo nos dimos cuenta de algo mayor: la importancia de la presencia de la Iglesia Madre en medio de esta catástrofe mundial.

La Iglesia está día a día siendo el hombro que enjuga las lágrimas de sangre del africano que deja su continente. La Iglesia, a través de los Franciscanos de la Cruz Blanca, acompaña al marroquí repudiado por la sociedad en su día a día con una conducta intachable. La Iglesia, desde su convento de Carmelitas reza día y noche por ésta realidad para que su grano de mostaza produzca efectos. La Iglesia sin descanso está dando cobijo, ropa, alimento, atención al enfermo y al desplazado entre millones de otras atenciones… y todo esto lo hace en “silencio”. El mismo Mons. Agrelo dice que es más importante “ser verdaderos cristianos no tanto de palabra sino de hechos”. Y ésto es lo que nos encontramos: la verdadera caridad cristiana, de la que intentamos no ser espectadores sino pequeños partícipes en familia y ahora altavoces donde nos lean o escuchen.

No nos queda otra que recomendaros fervientemente a no dilatar vuestra decisión misionera. Si sentís la llamada misionera como nosotros, ésta es una llamada a ponerte en marcha, no lees éstas palabras por casualidad. El mejor regalo que te queremos dejar Pascual, la pequeña Emma y yo después de lo vivido es: ¡no te lo pienses, pasa a la acción! La Iglesia te necesita. "

(Esther y Pascual)

Agradecemos la colaboración de Pascual, que con sus fotos nos hace recordar los momentos vividos en la experiencia de Marruecos: